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No el mundo animal, ni el mundo vegetal, ni el milagro de las esferas, sino el hombre mismo es ahora el misterio crucial
El hombre entendido no como «yo» sino como «tú»: pues los ideales y las instituciones temporales de ninguna tribu, raza, continente, clase social o siglo pueden ser la medida de la inagotable y multifacética existencia divina que es la vida en todos nosotros. 
No es la sociedad la que debe guiar y salvar al héroe creativo, sino precisamente lo contrario. Y así cada uno de nosotros comparte la prueba suprema -lleva la cruz del redentor- no en los momentos brillantes de las grandes victorias de su tribu, sino en el silencio de su personal inquietud.
Campbell, J. (Eds.)(2008). The hero with a thousand faces. California

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Un comentario

  • Esperanza 3 septiembre, 2021   Responder →

    El silencio de su personal inquietud!
    Que ruido hace dentro…

    Un abrazo fuerte!!

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